La vida de Granada.
Mural se encuentra en la Calle Estrada de la ciudad colonial en la que presenta los desvelos de la conquista, las ancestrales tradiciones, la música de chicheros, guerras y muerte, vida y esperanza, amor y olvido.
Emilio Zambrana
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Con nuestro lago “temperamental con ínfulas oceánicas”, como dice Gabriel García Márquez al referirse a Granada y particularmente al lago de Nicaragua, el pintor Carlos Barberena de la Rocha, (1972) inicia su recorrido en el mural “La Vida”, (22 X 4 mts.), recién concluido en una casona solariega y blasonada en la Calle Estrada en la oronda y colonial ciudad de Granada.
“Vi a la antigua y noble ciudad de Granada, la de Nicaragua, repartida en pedazos en cuadros numerosos: calles sin rumbo, perros rupestres, un coche de caballos sin control con el auriga muerto en el pescante, y su lago temperamental con ínfulas oceánicas, su lago una y otra vez, su lago inevitable como un fantasma agazapado a la vuelta de cada esquina: su lago de siempre”, dijo GABO refiriéndose a la “matria” de nuestro mítico PAC: la Granada colonial con su atavismos matizados en la “cocina del color”, del novel pintor Barberena.
Y ciertamente, la noble ciudad de Granada, la encontramos repartida en los fragmentos de historia en el mural “La Vida”. Una Granada que atisba los desvelos de la conquista, las ancestrales tradiciones; música de chicheros —folclor nuestro de cada día—, que el pincel y los inusitados cromatismos del artista Barberena de la Rocha, asoma en perspectiva desde el muelle de la ciudad, pasando por el atrio de la Iglesia San Francisco hasta llegar con la desvencijada figura del desaparecido ferrocarril y su estación.
“La Vida” es un mural construido con historia, pero una historia de vida. En cada uno de los trazos de este monumental mural encontramos, como una visión en la calles empedradas de la conquista, muestras, evidencias de una historia vital de la ciudad de Granada, enaltecida mediante los refulgentes colores que el joven Barberena de la Rocha le imprime a cada uno de los trozos de historia de vida, esbozados con alegorías y temáticas pictóricas muy suyas.
El uso de colores fuertes en el mural de Barberena de la Rocha es indicativo de la intensidad poética que le imprime a cada uno de los estadios o escenarios que describe en el mural “La Vida”. Un imponente mural que trasciende lo estricta o banalmente histórico, para bendecir con ímpetu el arte mural por excelencia.
VISIÓN FRAGMENTADA
Encontramos además, paisajes que nos remiten a una visión fragmentada de Granada, con el Volcán Mombacho en las entrañas de la ciudad. Pero sin duda alguna, en el mural del novel pintor granadino, vemos sustentada una búsqueda de su identidad nicaragüense, jugando con los colores y perspectivas, figuras estilizadas y modelos preparados en su “cocina del color”, que le dan intensidad, delicadeza y transparencia al mural “La Vida”: una interpretación poética de la historia de Granada.
EL PINTOR
Carlos Barberena de la Rocha, nació en Granada en 1972
Ha participado en exposiciones colectivas y personales en Alemania, México, Europa, Sudamérica, Costa Rica y Panamá.
El mural “La Vida” tiene una dimensión de 22 x 4 mts.